
Sin poses ni respuestas prefabricadas. Así ha sido la entrevista con Virginia Labuat quien desde que lanzara su segundo trabajo ha declarado su necesidad e intención de ser ella quien decida su camino.
Fue su participación en Operación Triunfo lo que sirvió de trampolín a Virginia, consiguiendo lo que a priori era su sueño: firmar por una gran compañía. Sin embargo buscaba algo más. Quería formar parte de todo el proceso de elaboración del disco – composición, producción – y ha sido con ’Dulce Hogar’, su segundo álbum, con el que Virginia se siente totalmente realizada.
El Referente ha podido hablar con ella y conocer aún más de una artista que tiene claro cuál quiere que sea su camino.
Meses después de la publicación de tu segundo álbum, ¿cuál es el balance?
Muy bueno. Después de haber estado dos años trabajando y dejándonos la piel, uno espera cosas muy buenas, pero siempre tienes el miedo de no saber qué va a pasar. No sabes cómo va a reaccionar la gente. Con la publicación de ‘The time is now’ conseguimos sorprender mucho a mucha gente y seguir con el público fiel que nos seguía hasta entonces – bueno, me seguía (risas) es que somos un equipo y no puedo evitar hablar en plural – y también ganamos a gente nueva.
Me acuerdo de que en la reunión de escucha del disco en la compañía yo estaba muy pesada con que el single tenía que ser ‘The time is now’ y la gente no lo veía. Me decían que estaba loca, que ningún cantante español que cante en inglés tiene difusión excepto unos pocos… Pero para mí ese tenía que ser el single y me daba igual si sonaba o no en radios. Para nuestra sorpresa entró en radio poco a poco y tuvo bastante difusión. A la gente le encantó y fue número uno a las pocas horas de publicarse. La verdad es que se está estirando la vida de este disco y hay plan de seguir hacia delante con él. Yo estoy muy contenta, no quepo en mí (risas) porque creer en uno mismo es algo que está muy bien y es necesario, pero es muy importante tener el reconocimiento de la gente para seguir hacia delante.
¿Consideras que asumiste cierto riesgo al cambiar de un álbum a otro tan claramente?
Claro. En el primer álbum yo no fui ni compositora ni coproductora. Fui intérprete de unas canciones y yo sólo puse mi granito de arena con un tema. Cuando tenía las composiciones de ‘Dulce Hogar’ me dije “yo quiero ver esto crecer, decir cómo lo quiero y cómo no lo quiero”. Quería estar presente en todas las fases, hasta en los videoclips.
¿Qué supone llevar el peso de todo el proceso?
Pues es una locura. Tienes que dividir tu cabeza en mil piezas y estar pendiente de muchas cosas que en teoría no te tocan. Se supone que tienes que estar pendiente únicamente de cantar, componer y preparar conciertos, pero yo he estado al tanto de absolutamente todo. Tengo la suerte de tener a mi lado un equipo muy válido y que cree mucho en el proyecto: Vanesa, Alvaro De Villota, Javier Portugués o Alex Gallardo son mis grandes aliados. He asumido mucha responsabilidad pero la satisfacción cuando ves que la cosa funciona, te la llevas tú.
Así que supongo que éste será tu camino de aquí en adelante…
Sí, absolutamente. Es una locura pero sí (risas). Es lo que quiero y además pienso que es la manera de llegar a la gente: ser sincero. La mayor sinceridad la van a tener cuanto más implicada esté en mi trabajo.
TRANSPARENCIA Y SINCERIDAD
¿Qué es lo que sigue, la esencia, lo que no ha cambiado ni cambiará jamás?
Hay algo que nunca va a cambiar de mi que es que soy muy transparente. Desde ‘Dulce Hogar’ en adelante, tome los referentes que tome, en mis canciones siempre seré muy sincera, hablaré de mí y mis percepciones respecto a algo o alguien. Eso es algo que no va a cambiar. He hecho ‘Dulce Hogar’, que es súper luminoso y alegre, pero si el siguiente disco tiene que ser triste porque estoy triste, lo será. Si tengo que hacer un disco oscuro por lo que sea, también lo voy a hacer. Sobre todo voy a ser siempre fiel a mí misma.
¿Volverías a dejar parte del trabajo en manos de otros?
Cada vez siento más la necesidad de que nadie me imponga nada ni me diga qué tengo que hacer, ni cuándo ni cómo. Cada vez siento que voy a ir dejando menos que nadie me venga a decir lo que tengo que hacer. Aceptando consejos y dejándome ayudar, por supuesto, pero siendo yo la directora principal de este proyecto. Eso no sólo es algo que no va a cambiar, sino que va a ir a más.
Sí dejas en manos de Iñaki García la producción, ¿ves la figura del productor necesaria?
De momento sí. No me veo absolutamente independiente. Cada vez voy aprendiendo más pero necesito a alguien que sea un buen instrumentista y que sepa plasmar las ideas que yo tengo. No controlo los programas, no tengo un estudio en casa… aunque aspiro a tenerlo y poder hacerlo yo por mi cuenta. Pero de momento sí veo necesaria la figura del productor. Eso sí, no para darle mis canciones y ya está, sino para trabajar con él cada día y formar parte del proceso. Con este productor hemos propuesto ideas los dos y eso es lo que quiero, no quiero entregar mis canciones a alguien y no tener ni voz ni voto. Eso es algo que no quiero que vuelva a pasar.
VUELTA A LAS RAÍCES
Has declarado que ‘Dulce Hogar’ supone una vuelta a tus raíces, ¿cuáles serían esas raíces?
Para empezar, en el primer álbum dejé a un lado mis raíces en el sentido que llevaba toda la vida componiendo y dejé a un lado esa prioridad. Para mi ‘Dulce Hogar’ es obviamente mi segundo álbum – y a mucha honra – pero es el primero mío mío. Para mi recuperar mis canciones y esa parte de mí es fundamental. No quiero volver a dejar eso a un lado. Son mis historias y mi vida, eso es lo que puedo cantar de forma más directa y creíble. Mis raíces también tienen que ver con mis influencias musicales: años 20, blues, soul… y en relación con esto también está la capacidad de decidir qué influencias musicales se van a reflejar en el disco. Incluso estéticamente. Por ejemplo, me dijeron “la estética de Alicia en el País de las Maravillas te pega un montón”. Pero yo quería ser totalmente transparente e incluso maquillarme y peinarme yo para las fotos, ponerme mi ropa… No quiero disfrazarme.
Ya que hablamos de raíces e inicios, ¿cuál es tu primer recuerdo musical?
Los Panchos. Mis padres cantaban canciones de Los Panchos en el salón. Mi madre cantaba y mi padre tocaba la guitarra. Tenían sus partituras y de escuchárselas a ellos me aprendí algunas canciones. Inmediatamente después llegaron los Beatles – se los escuchaba a mi hermana y le robaba los cassettes – y siguieron los Beatles hasta llegar a los 50 o 60 y el rock o el soul.
¿Cuál fue la primera canción que te aprendiste?
Me acuerdo que me gustaba mucho cantar con mi hermana a dos voces ‘La casa del Sol naciente’, pero la cantábamos en castellano. Me acuerdo que mi abuelo cuando venía de visita decía “esta niña tiene un registro muy amplio, esta niña canta”. La primera que me aprendí con la guitarra fue ‘Blue Moon’. Luego ya recibí un libro de los Beatles enorme y en vez de salir por las tardes me quedaba en casa cantando canciones de los Beatles. Después instintivamente empecé a componer.
¿Cómo fueron tus primeros pasos o proyectos?
Tuve un montón. Tuve varias bandas. El primer grupo que tuve fue con trece años, músicagrunge, y recuerdo que a mis padres no les molaba nada (risas). La niña de su casa, la pequeña, todo el día rodeada de tíos mayores que ella ensayando y tocando en garitos por la noche.. no era lo que mis padres querían para mi. En el instituto dejé la música más para mi cuarto, yo sola componer, y ya en la facultad – como estudié magisterio musical – conocí un montón de músicos y empecé a tocar a dúo con un guitarrista. Hacíamos versiones de los 60 y grabamos una maqueta con ‘Yesterday’, ‘Stand by me’ y ‘Dream a little dream of me’. A partir de ahí empezamos una banda con la que sonamos bastante en Sevilla pero finalmente terminó.
Después he tenido más grupos. El último Boogie Flue. Me acuerdo que en el último ensayo en ese grupo llegué y dije “seguro que no, porque es una historia que no me va a pasar a mi y además no tengo que ver con el tipo de música, pero bueno quería contaros que he pasado un casting y no sé lo que va a pasar”. Quedamos para el jueves siguiente pero no pude ir porque había entrado en OT.
SU PASO POR OT
¿Por qué decides entrar en OT?
Decido presentarme porque tenía 25 años, no tenía un duro, ni nadie que me apoyara. No sabía qué hacer, estaba muy perdida. En Sevilla no tenía acceso a la industria. Estaba un poco frustrada, a punto de dejarlo. Mis padres me habían dado un ultimátum. Aunque no me gustaba el formato del programa al no darte la posibilidad de hacer temas propios por otro lado me parecía fantástico, porque si entraba iba a tener la oportunidad de que gente que no me conocía de nada me conociera. Así que decidí probar. Fui al casting como enfadada y al final fíjate.
¿Qué aprendiste después de tu paso por el concurso?
Sinceramente para mi fue una mili emocional. Estuve cuatro meses encerrada e incomunicada. Rodeada de gente pero sintiéndome muy sola. Me volví un lince en observar y ver venir a la gente. Me hice mi propia coraza para no sufrir mucho ahí dentro, donde mi mundo fue un pelín hostil. Me llevo eso y la satisfacción de que a pesar de lo que te cuento, seguí allí cuatro meses y conseguí el único objetivo que yo iba buscando cuando me presenté al casting: un contrato con una multi. Sobre todo me di cuenta de lo importante que es tener como pilares o apoyo a mis amigos y familia. Me di cuenta de quién estaba realmente ahí conmigo. Además reafirmé mi pasión por la música, claro.
¿Qué ocurrió después?
Después del programa tuvimos una gira en la que aluciné con lo que estaba pasando. Luego te das cuenta de que ese éxito es efímero si no sigues currando y construyendo. Saqué ‘Labuat’ en febrero de 2009, me mudé a Madrid en diciembre… fue todo una época de cambios y de adaptación. De repente me vi metida en una industria de la que desconocía todo y me entró pánico.
A los cuatro meses de sacar el disco ya tenía la gran mayoría de las canciones de ‘Dulce Hogar’. Fue en esa época cuando escribí todas las canciones porque la verdad es que tenía bastante que contar (risas). Entonces me puse a perseguir a la compañía diciéndoles que quería sacar un disco y por pesada – y porque las canciones molan – (risas) empezamos a preproducir. El proceso de creación de este álbum ha sido muy bonito, de las mejores experiencias que he vivido. Tienes que estar tomando decisiones todo el rato. Para mi ha sido como el paso de niña a mujer – todavía estoy en ello (risas) – al enfrentarme a muchas cosas. Da todo mucho vértigo pero teniendo las cosas claras es fácil.
¿Quién te dio un consejo que se te haya quedado grabado?
Los consejos no caen demasiado si no te arrimas a según que gente. Sí que me dio muy buenos consejos Risto, un tipo que me cuidó mucho y me ayudó bastante. Me dio muy buenos consejos pero sobre todo me dijo que hiciera siempre lo que me diera la gana. Vanesa ha sido otro gran apoyo para mi, el productor de ‘Dulce Hogar’ también, y como te decía antes, Álvaro De Villota y Javier Portugués de la compañía. Además de mi familia. Después del programa me reencontré con ellos y tenemos una relación fantástica. Ellos siempre me han dado buenos consejos.
VIRGINIA EN DIRECTO
¿Cuál es la clave para que un concierto funcione?
Que se vendan entradas (risas). Sobre todo que yo disfrute mucho, me sienta a gusto y vea que el aplauso es caluroso. Son cosas que no se pueden tocar pero se notan. En la música hay cosas que no se pueden explicar. Cuando termina un concierto yo me quedo con la gente hablando y me transmiten su energía. Al bajarme del escenario estoy eufórica porque he conectado con la banda, con el público, he disfrutado, el sonido ha ido bien… pero sobre todo el aplauso dice mucho.
¿Te quedas con el momento de antes o el de después de un concierto?
Ni antes ni después, me quedo con el punto de inflexión, la canción del concierto en la que de repente me suelto la melena y no estoy pensando nada. Al principio estoy tensa, me cuesta romper el hielo – yo conmigo misma – porque me autoexijo de antemano que tengo que hacerlo muy bien. Pero siempre hay una canción en la que sucede: conectas con uno mismo y conectas con el público. Es como un click.
¿Tú concierto más especial?
Hay muchos. El último que hice en Madrid, en Costello, para mi fue muy especial. También la primera presentación de ‘Dulce hogar’ fue muy bonita, como un antes y un después, el inicio de un camino que deseaba empezar desde hacía mucho tiempo. He disfrutado en muchos, con banda, sola… es muy complicado (risas)
Si comparas el primer concierto con el último
Uff…. ¡me da vergüenza! Digo “esa quién es con esa cara de miedo”. Hace poco vi uno de mis primeros conciertos y me veo como una niña pequeña asustada. Veo una evolución en cuanto a confianza. Sobre todo porque estaba recién salida del programa y era una etapa en la que estaba muy perdida y muy insegura. Creo que ningún mortal está preparado para estar incomunicado, a mi me dejó muy tocada. Se suponía que tenía todo lo que siempre había querido: dinero, independencia, un disco…Debería haber sido feliz, pero ni parecido. Me sentía muy sola y muy triste. El cambio llegó con la preparación del segundo disco.
¿Cuáles son los sueños y metas más inmediatos?
La más inmediata este sábado en Conde Duque – que además nos acaban de anunciar que ya no quedan entradas – y la siguiente, la semana que viene rodar el videoclip del tercer single. La menos inmediata el siguiente álbum. Estoy muy ilusionada y un poco inquieta y curiosa por saber por dónde yo misma voy a dirigirlo. Me obsesiona encontrar mi sonido. Quiero hacer un álbum más homogéneo. Como esos artistas que son reconocibles por su sonido. Quiero conseguir eso.
Para cerrar la entrevista, ¿podrías decirnos cuál es tu canción favorita de ‘Dulce Hogar’?
‘The biggest love’
Publicado en El Referente.


